jueves, 16 de octubre de 2008






No hay mensaje en mis lineas,
ni lineas en mis manos.
Mis manos son menos manos
y más andrajos,
ingravidez del tejido
que vuela sin sueños;
empezar a tirar las paginas
que no quiero, de mi vida,
por la ventana del tren.
Se escurren mis años
entre la pintura
de una habitación de hotel
en la que algún día dormí.
Desear.
Desearía viajar al subsuelo,
hacer letras con lombrices,
poemas de tierra húmeda
de historias de amor inefable
que enterrar en un jardín
de llamas y besos rojos:

Me perderé, me consumiré
entre mis recuerdos
en este desierto mental,
donde día tras día, la arena
evapora la memoria hasta
por fín, dejar de pensar.

miércoles, 24 de septiembre de 2008






La felicidad, es un trayecto,
no un destino.
hoy paso pagina,
se bifurcan nuestros caminos.

Guardo en el bolsillo esta vida mía,
nuestra, nuestros
juegos y alegrías, de verano
bajo el sol del mediodía:
Risas cristalinas,
beber en las fuentes
con el hueco de nuestras manos,
el color verde, las hojas, el barro
zapatillas gastadas, balones pelados,
cambiar un mundo pequeño
con Nuestras guerras mundiales
de mandarinas y palos.


Haber querido pausar los instantes
de esa infancia perdida.
Habernos quedado niños
para toda la vida.

domingo, 24 de agosto de 2008

Por responder


Saturno devorando a sus hijos, Francisco de Goya






Todas las mañanas del mundo
son caminos sin retorno.

¿y a dónde te diriges?

Al mañana, al tiempo no perdido,
sino reutilizado en garabatos,
que sobrevivan al olvido.

Vives pues para sobrevivir al tiempo, ¿no?

El tictac de los relojes parece
un ratón que roe el tiempo.
Un joven en años puede ser viejo en horas, ¿sabes?

No has respondido a mi pregunta.

Lo sé.
Como no tenemos nada más precioso que el tiempo,
no hay mayor generosidad que perderlo
sin tenerlo en cuenta.